Εl teatro griego es prácticamente un fenómeno ateniense: al Ática pertenecen los autores principales y en Atenas era donde tenían lugar la mayoría de las representaciones. De otro lado, el período de máximo esplendor de la tragedia y la comedia griega fueron los siglos V y primera mitad del IV a.C., la época clásica, y su vida estuvo vinculada con los avatares por los que pasó la democracia ateniense. Fueron dos los factores que harían de Atenas la ciudad hegemónica de la Hélade:
la victoria sobre los persas en la batalla de Maratón en las llamadas Guerras Médicas y
las reformas llevadas a cabo por Clístenes que desembocarían en el nacimiento de la democracia
El proceso hacia la democracia pasaba necesariamente por una progresiva apertura de las instituciones hacia casi todas las capas sociales, una potenciación de las funciones de la Asamblea donde todos los ciudadanos podían acudir y un importante recorte de privilegios de la aristocracia. Pericles supo aprovechar las posibilidades de convertir abiertamente Atenas en dueña del Egeo. Consiguió dinero para el engrandecimiento de la ciudad: la embelleció con la construcción del Partenón y otros edificios que encierra su acrópolis y convirtió Atenas en el centro de la vida intelectual y artística del momento ya que las riquezas atrajeron a artistas y pensadores como los sofistas que cobraban por sus clases: la oratoria pasaría a ser muy importante como elemento de persuasión en las Asambleas. En este contexto, pues, se desarrolla este genuino fenómeno ateniense.
2. DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS
El término " teatro" con el que en la actualidad designamos tanto al género literario dramático como al espacio físico donde se llevan a cabo las representaciones de las obras teatrales, procede de la palabra griega θέατρον (theatron). Cada palabra tiene su historia, dicen los filólogos, y el theatron griego no es la excepción. En sus orígenes, θέατρον venía a significar "lugar donde se mira" o bien "lo que se mira", pues se trata de un sustantivo creado a partir del verbo θεάομαι (ver, mirar, contemplar, observar). Así, lo que en un principio significaba "el lugar" donde se mira algo, que era el θέατρον (lo que se mira) también terminó significando "el conjunto de espectadores" y, aún más, pasó a denominar un género literario basado en la representación donde los espectadores contemplan algo (el θέατρον) que es lo contemplado (el θέατρον) en un lugar para contemplar (el θέατρον): el teatro.
Teatro de Epidauro
La organización de las representaciones corría a cargo del Estado: las tragedias y los dramas satíricos dependían del arconte epónimo y las comedias del arconte basileus.
Sitio reservado para el arconte epónimo en el Teatro de Dioniso
El marco de todas las representaciones era el teatro de Dioniso. Construido durante el siglo VI a.C., fue el mayor teatro de la antigua Grecia, situado a los pies de la parte norte de la Acrópolis de Atenas. Dedicado como su nombre indica al dios de las viñas y del teatro, Dioniso, inicialmente se representaban en honor del dios rezos alrededor del altar y los espectadores se sentaban a los lados, hasta que fue evolucionando a las tragedias clásicas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. La asistencia estaba abierta tanto a atenienses como a extranjeros. La entrada valía dos óbolos por persona y día, siendo gratuita para los más pobres. Los edificios teatrales más primitivos se componían de unas estructuras de madera que se montaban para cada representación. Los teatros estables de piedra sólo se hicieron a partir del siglo IV a.C., siendo el mejor conservado de todos el de Epidauro.
Un teatro griego estaba constituido por:
El graderío o θέατρον era el lugar destinado a los espectadores. Solía situarse en las faldas de una colina, en donde se colocaban gradas de piedra como asiento. En Atenas la primera fila, la más cercana a la escena, estaba reservada a funcionarios y sacerdotes. Se calcula que algunos teatros griegos podían dar cabida a más de 30.000 espectadores.
La orquestra (ὀρχήστρα) era un espacio circular situado entre la primera fila de espectadores y la escena propiamente dicha; estaba reservada para el coro, que además de cantar danzaba, lo cual explica la amplitud de este espacio. A ella se accedía por unas puertas laterales (παροδοί) y en medio había un altar para Dioniso.
El proscenio (προσκήνιον) era una plataforma de piedra de unos cuatro metros de alto y tres de ancho, situada en la parte delantera de la escena y que estaba reservada para los actores. Tenía una pequeña escalera por la que se bajaba a la orquestra.
La escena (σκηνή) estaba situada detrás del proscenio, cerrándolo por detrás y por los lados. En los primitivos teatros de madera la escena no fue más que una barraca de tela y madera donde los actores se cambiaban. En los teatros de piedra era una construcción de varios pisos que representaba la fachada de un palacio o de un templo.
Por último, los actores y miembros del coro eran siempre hombres, que, obviamente, también desempeñaban los papeles femeninos. Todos llevaban máscaras (πρόσωπον) literalmente “cara”), salvo el auletes o flautista, que tocaba siempre a la vista del público.
Las máscaras cubrían toda la parte delantera de la cabeza y llevaban pelucas pegadas. En cuanto al vestuario, parece que la túnica con mangas era un rasgo típico del vestuario teatral. Los trajes del actor de tragedia eran más lujosos y ostentosos que los del actor cómico.
El teatro griego se componía de tres géneros: TRAGEDIA, COMEDIA y DRAMA SATÍRICO.
LA TRAGEDIA
Cuando los griegos iban al teatro, ya les ran conocidos los temas que iban a ver representados, pues la mayoría procedía de leyendas y mitos. Los héroes de la Ilíada o los personajes de los ciclos legendarios de las ciudades de Micenas o Argos y de la ciudad de Tebas eran los protagonistas de las tragedias en las que el poeta proponía un nuevo punto de vista sobre ellos Así pues, derivada de la épica homérica y de otras leyendas, la temática de la tragedia griega se basa, principalmente, en dos ciclos:
La tragedia ponía en escena los grandes problemas del hombre -el destino, la libertad, el amor, la muerte, la angustia, el papel de los dioses-, lejos de las cuestiones de la vida cotidiana, a través de personajes que solían ser héroes (en el sentido tradicional) y dioses y cuyos temas procedían del mito. Solía plantearse una situación dolorosa que, normalmente, sólo se superaba por medio del horror, la desgracia y la muerte. Todo en ella era elevado, majestuoso, solemne, incluida la lengua utilizada. La tragedia, pues, escenifica un problema humano, generalmente un conflicto entre el individuo y la sociedad, entre el hombre y su entorno familiar o entre el ser humano y alguno de los dioses. Este conflicto se plantea siempre ejemplarizado en un personaje del mito griego, a excepción de la obra Los Persas de Esquilo, única obra basada en un hecho histórico. Estos personajes procedentes del mito se pueden dividir entre protagonistas y antagonistas y junto a ellos aparecen otros que carecen de nombre: sirvientes, nodrizas, esclavos y mensajeros. El plantel se completa con los personajes divinos.La tragedia se nutre temáticamente de los antiguos ciclos legendarios (troyano, tebano, Jasón, Heracles…), sin embargo esto no impide que se traten asuntos de la máxima actualidad que preocupaban a los ciudadanos; de ahí se desprende la función catártica (κάθαρσις) que Aristóteles atribuía a la tragedia en su Poética: la catarsis considerada como “purificación” emocional, corporal, mental y religiosa que los espectadores experimentaban mediante la experiencia de la compasión y el miedo. Según Aristóteles, la catarsis es la facultad de la tragedia de redimir (o "purificar") al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de éstas; pero sin experimentar dicho castigo él mismo. Al involucrarse en la trama, la audiencia puede experimentar dichas pasiones junto con los personajes, pero sin temor a sufrir sus verdaderos efectos. De modo que, después de presenciar la obra teatral, se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá las acciones que llevaron a los personajes a su fatídico final. En la tragedia griega, el motivo principal del infortunio es casi siempre la ὕβρις, o el orgullo desmedido que hace creer a los mortales superiores a los dioses. Dicha ὕβρις es considerada como la causa fundamental de todos los infortunios. De este modo, pues, la tragedia alecciona y enseña al espectador respecto a los valores de la religión clásica. La catarsis es, pues, el medio por el cual los espectadores pueden evitar caer en dicha hybris
LA COMEDIA
Ponía en escena, por su parte, situaciones directamente relacionadas con la vida cotidiana, siendo sus personajes muchas veces arquetipos de una clase social o un tipo humano determinado procedente de la vida real, aunque no se excluye la aparición de héroes y dioses. En la obra se solía plantear una situación problemática a la que el héroe daba solución por medios muchas veces fantásticos, por lo que el final siempre es feliz. Se dan a menudo en ella la risa y la burla. Su estilo y lengua son poco elevados, dándose cabida incluso a expresiones y términos de la lengua popular.
El DRAMA SATÍRICO
Era también de tema legendario y heroico, como el de la tragedia, sólo que al ser interpretado por un coro de sátiros (seres con apariencia animal) producía un efecto cómico. Su relación con la tragedia era tal que no constituía un género teatral independiente y sus autores eran los mismos que los de ésta.
Εl drama satírico es el género del teatro griego que peor conocemos por ser el género peor documentado:
- frente a las 32 tragedias transmitidas por los códices,
- frente a las 11 comedias transmitidas por la misma vía,
- sólo conservamos un único drama satírico íntegro, el Cíclope de Eurípides.
Empezamos recordando que el drama satírico recibía su nombre del coro de sátiros, que figuraba regularmente en estas obras:
Los sátiros eran divinidades de la naturaleza, mezcla de hombre y cabra, análogos a los silenos. Junto al coro de sátiros, es característica la presencia de Sileno: personaje individual, vinculado al coro, que actúa como un elemento intermedio entre los personajes y el coro. Sileno, con mayúscula, es, por tanto, un personaje habitual en el drama satírico. Sátiros y Sileno se hallan además bajo el patrocinio del dios Dioniso, a quien sirven.
Cuando los sátiros aparecían en los dramas seguían caracterizados con todos los vicios que se le atribuyen habitualmente a su especie: fanfarronería, lujuria y cobardía Por ello tiene tanta autonomía respecto al coro que puede incluso aparecer solo en escena, según ocurre en el prólogo del Cíclope, vv. 1-17 (Sileno, solo en escena; después entrará el coro):
Infinitos trabajos me das, Bromio, tanto hoy como cuando era joven, de cuerpo vigoroso; primero al dejar tú, por Hera enloquecido, a las ninfas silvestres que te habían criado; luego en la lucha contra los terrígenas, donde a tu diestra, escudero siendo tuyo, maté a Encélado acertándole con mi lanza, que en plena rodela a herirle fue; mas ¿no será esto un sueño? No, por Zeus, que mostré sus despojos a Baco. Pero ahora soporto fatigas aun peores; pues Hera a los piratas tirrenos alzó contra ti para que fueses vendido en lejanas tierras. Y, al enterarme yo, me embarqué con mi prole en pos de ti. Yo mismo, sentado en lo más alto de la popa, el bajel de dos filas de remos regía y en los bancos mis hijos la mar glauca de espumas blanqueaban buscándote, señor. (Trad. de M. Fernández Galiano, adaptada)
A pesar de estas diferencias, las semejanzas entre tragedia y comedia eran muchas. Ambas tenían relación con el culto al dios Dioniso, sobre todo la comedia, de modo que se representaban en las fiestas en honor de este dios, las tragedias y los dramas satíricos durante las Grandes Dionisias, en el mes Elaphebolión (marzo), y las comedias durante las Leneas, en el mes Gamelión (enero); las representaciones tenían lugar en el teatro de Dioniso. Ambas estaban escritas en verso e incluían música y danza. En ambas intervenían actores, entre dos y tres, y un coro, integrado por entre doce y quince coreutas, dirigidos por un corifeo o jefe del coro. Su lengua era básicamente el ático, para las partes en que intervenían los actores, y el dorio, para las partes corales (sobre todo la tragedia). La tragedia incorpora también elementos de la lengua épica. Por último, ambas empleaban máscaras y un vestuario especial para caracterizar a los actores, eso sí, con rasgos diferentes según el género; era característico el uso del coturno, un tipo de zapato alto, para hacer más altos a los actores y darles mayor solemnidad.
3. ORÍGENES DEL TEATRO GRIEGO
Hacia el siglo V a.C. se celebraban en Atenas durante la primavera unas fiestas llamadas "Grandes Dionisias" en honor al dios Dionisos en las que ya había representaciones teatrales, especialmente tragedias, y más tarde se fueron incluyendo comedias y dramas satíricos en su repertorio. Las fiestas comenzaban con una especie de procesión en honor al dios en las que un sacerdote montando en un barco y acompañado por flautistas representaba a Dionisos. Al comienzo de las fiestas se ofrecía un sacrificio a Asclepio y se realizaba una prueba preliminar de los dramaturgos que aspiraban a competir con sus obras en los concursos dramáticos. Se realizaba una procesión que transportaba la estatua de Dioniso Eleutherios –“el dios de Eleutera” - nombre comporta el significado de “libertad”- desde su templo, al sur de la Acrópolis, hasta un pequeño santuario en el bosque Academo. Dicha procesión seguramente representaría el traslado original de la imagen del dios desde Eleutera –población beocia- hasta Atenas. Las vírgenes transportaban cofres dorados con ofrendas y al llegar al altar, coros de jóvenes cantaban himnos y plegarias al dios. Posiblemente este era el momento en el que se realizaban las ofrendas. El protagnosimo de este acto lo tenía el arconte-rey. Se realizaban súplicas en favor del país y en el trayecto de regreso quizás la estatua era acompañada por grupos de jóvenes que realizaban acciones jocosas. La estatua se situaba en un lugar del teatro, desde el que presidía las las representaciones dramáticas y competiciones musicales. Esta era una celebración pública. Por el contrario, el culto dionisíaco que abocaba habitualmente en forma de orgía, consistente en una danza en plena embriaguez mística, muchas veces violenta, se celebraba en casas privadas.
El ritual que rodea a la celebración dionisíaca ha sido señalado como el origen del teatro griego: quizás cantos dionisíacos serían interpretados por coros que intervenían de forma alternante. Según Heródoto, un tal Arión sería el responsable de llamar al canto dionisíaco con el nombre de “ditirambo” y seguramente también fue él quien introdujo el argumento en la tragedia.
En las Grandes Dionisias de año 535 a.C. en, Tespis resulta ganador del certamen dramático.
Carnaval de Tespis
Las fiestas duraban varios días. Previamente la ciudad escogía tres o cuatro poetas para que durante esos días representaran sus obras teatrales; generalmente presentaban una tetralogía (tres tragedias - una trilogía - y un drama satírico), y el público decidía, tras ver las obras, cuál de los poetas merecía ser ganador. Posteriormente se fue introduciendo una comedia al final de las fiestas. Cuando Esquilo , el primero de los tres grandes trágicos, llega al teatro, éste ya es una práctica totalmente desarrollada y Esquilo se sirve de un protagonista y de un deuteragonista. Es Esquilo quien lleva este tercer personaje a la obra lo que le procura innumerables y nuevas posibilidades (obsérvese que en las obras de Esquilo nunca hay más de tres personajes juntos en escena). A pesar de las introducciones de los autores que van llegando, el teatro sigue manteniendo ciertos aspectos del ditirambo que nunca desaparecerán como es el coro o el altar en medio de la orquestra.
Respecto al origen, dos son las teorías al respecto: 1) Para algunos autores, tragedia y comedia tuvieron orígenes diferentes: la tragedia –y el drama satírico- derivaría del, ditirambo canto en honor de Dioniso, y la comedia de los cantos fálicos, cantos entonados durante unas procesiones, en honor también de Dioniso, en que se portaba un falo, símbolo de la fecundidad, en medio de cantos y danzas. Esta teoría es la más tradicional y parte de Aristóteles.
(Περί ποιετικής) "Es, pues, la tragedia, imitación de una acción esforzada y completa, con cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones. Entiendo por lenguaje sazonado el que tiene ritmo, armonía y canto, y por con las especies separadamente, el hecho de que algunas partes de realizan sólo mediante versos, y oras, en cambio, mediante el canto". Para explicar la etimología de la palabra tragedia, τραγῳδία (τράγος ”macho cabrío” y ᾠδή ”canto” > “canto del macho cabrío”), se supone que el coro que cantaba el ditirambo debía estar formado por sátiros disfrazados de machos cabríos (τράγοι) Respecto a la comedia, Aristóteles la deriva de κῶμος (κωμῳδία "cortejo que cantaba en las fiestas dionisíacas").
2) Para otros autores, ambos géneros derivan de κῶμος, cortejos que cantaban y danzaban durante una procesión religiosa. La tragedia derivaría de ciertos κῶμοι que cantaban a héroes y en los que intervenían ciertos actores especializados, los τραγῳδοί. La comedia se habría creado después, tomando como punto de partida la tragedia y sirviéndose de rituales y temas no empleados por los “trágicos”
Frente a la disparidad de opiniones, lo que sí parece cierto es que tragedia y comedia deben proceder de coros que cantaban y danzaban como parte del ritual del culto a Dioniso, y que en un cierto momento se especializaron: unos tomaron como temas de sus cantos el sufrimiento del héroe mítico (la tragedia) y el otro basó su actuación en motivos “cómicos”, con el único objetivo de producir la risa. Obviamente, en algún momento algún miembro -un coreuta- debió pasar a recitar, y no sólo a cantar, adoptando el papel de actor. A partir de ese momento comienza su andadura el teatro griego.
4. PRINCIPALES AUTORES DE LA TRAGEDIA GRIEGA
ESQUILO
Vivió entre el 525 y el 456 a.C. Nació en Eleusis, de origen aristocrático. Fue testigo de los acontecimientos fundamentales de la historia ateniense de los siglos VI y V a. C. como fueron:
la caída de la tiranía (510)
las reformas de Clístenes (508 - 507)
las Guerras Médicas, primera y segunda (490, Maratón – 480, Termópilas y Salamina; 479, Platea); Esquilo intervino directamente en Maratón y Salamina
la democracia radical de Efialtes (461)
Esquilo participó asimismo de la vida pública de Sicilia: fue invitado por Hierón I de Siracusa a acudir a su corte y componer un drama con ocasión de la fundación de la nueva ciudad de Etna. Falleció en Sicilia en 456.
De las 70 ó 90 tragedias que se le atribuían en la Antigüedad a Esquilo, sólo conservamos las siete canónicas, cuya ordenación cronológica es ésta:
La más antigua son Los Persas (472: texto griego aquí), que tratan de un tema histórico contemporáneo: la expedición de Jerjes contra Grecia en tiempos de la 2ª Guerra Médica y su derrota en la batalla naval de Salamina. Hay que mencionar que la temática histórica representa una singularidad en la escena trágica griega.
La acción tiene lugar en Susa, capital del Imperio Persa. Allí, la reina Atosa, viuda del rey Darío, se preocupa por la suerte que puedan correr su hijo Jerjes y sus tropas pues se encuentran en línea de batalla y Atosa ha tenido un sueño que presagiaba desgracias. Un mensajero trae funestas noticias para Persia: los griegos han vencido en Salamina. Aparece entonces la sombra del rey Darío, esposo de Atosa, que predice nuevas desgracias para el pueblo persa. Más tarde aparece Jerjes, el derrotado en Salamina, lamentando su derrota. Esta obra, que anda desligada del tema mitológico o legendario, narra un acontecimiento histórico en el que el mismo Esquilo llegó a participar: la batalla de Salamina. Pero lo relata desde el punto de vista de los vencidos que, ya sin ánimo de venganza, fatigados y entristecidos, se impresionan ante el patriotismo mostrado por Grecia. Los dioses no aparecen, pero observan los acontecimientos.
A esta tragedia le sigue Los Siete contra Tebas(επτά επί Θηβας)(467: texto griego aquí), obra que cerraba una trilogía en torno al tema de los hijos de Edipo y la guerra por el trono de Tebas – la misma temática de p. ej. la Tebaida.
El ejército de Argos ( en el que milita Polinices, hijo de Edipo y Yocasta) tiene cercada la ciudad de Tebas, gobernada injustamente por el hermano de Polinices: Eteocles. Un mensajero informa al gobernante de Tebas que la ciudad es asediada por siete capitanes cada uno de los cuales está situado en una de las siete puertas de la ciudad. Eteocles dispone otros 7 capitanes de Tebas para salvaguardar la ciudad. Los dos hermanos, militantes de bandos contrarios, se enfrentarán en la séptima puerta dándose muerte mutuamente. Los magistrados de Tebas decidirán no dar honras fúnebres al cadáver de Polinices por haber luchado contra su patria y ordenan dejar su cadáver a la intemperie para que sea devorado por las aves. Pero Antígona, también hija de Edipo e Yocasta y hermana de Polinices y Eteocles, se pronunciará contra esta decisión de los magistrados. Eteocles se alza como el defensor de la patria. Cuando se dirige a luchar contra su hermano, es consciente de la desgracia que se le avecina, pero acepta su sino ya que nada se puede hacer contra el designio divino. A Eteocles se le ha considerado el personaje más logrado del teatro griego, en su grandeza. Polinices, por el contrario, se alza como el traidor, a pesar de lo cual su hermana, Antígona, pretenderá enterrar a su hermano dignamente.
Las Suplicantes (463: texto griego aquí) fueron consideradas en el pasado la más antigua de las tragedias de Esquilo por los rasgos arcaicos de su estructura. Era la primera tragedia de una trilogía sobre las cincuenta hijas de Dánao, que se negaron a casarse con sus primos, los hijos de Egipto (también cincuenta) y debieron huir por este motivo de su patria.
Huyendo de los hijos de Egipto, rey de Egipto, las Suplicantes o Danaides (hijas de Dánao), llegan a Argos en busca de la protección de la ciudad. Llegan acompañadas por su padre, Dánao, y ruegan y suplican a los dioses que hundan las naves de los hijos de Egipto que andan persiguiéndolas: prefieren la muerte al matrimonio. El rey de Argos decide concederles la protección solicitada, cuando desembarcan los perseguidores de las danaides. El rey de Argos mantiene su protección a pesar de la llegada de los hijos de Egipto, y las suplicantes entonan un himno de gratitud. El hecho de que la acción de esta obra sea tan lenta y leve nos hace suponer que mantendría algún tipo de "simbología" en el concepto general de la trilogía presentada por Esquilo al concurso. Probablemente la última obra de esta trilogía (no conservada) trataría de una de las danaides en concreto, Hipermestra, única entre ellas que no siguió el consejo materno de asesinar al esposo en el lecho conyugal; ésta es alabada por Esquilo Esta tragedia tiene un final feliz, algo infrecuente en el género. La obra plantea un problema de derecho religioso, que será resuelto democráticamente: ¿tiene derecho el rey de Argos a exponer a su pueblo a una guerra, por ayudar a unas fugitivas? Ante las dudas del rey y los temores y esperanzas de las Danaides, elementos que constituyen el núcleo central de la tragedia, son los ciudadanos de Argos los que deciden conceder el asilo suplicado y afrontar las consecuencias que puede acarrear tan valiente decisión.
Ahora bien, cuando se representó esta tragedia, la ciudad de Argos, aliada de Atenas, acababa de sufrir una gran derrota. Por ello, cualquier alusión a su pasada grandeza suscitaba la simpatía de los espectadores atenienses.
La obra es, en resumen, un verdadero canto a la democracia y a la libertad, ideales excelsos del pueblo griego.
Orestíada (458: textos griegos aquí, aquí, aquí): sobre tema de la saga troyana; está integrada por Agamenón, Coéforas y Eúmenides
Es la única de las trilogías de Esquilo que ha llegado completa a la actualidad. Agamenón (Αγαμέμνων) Un vigía, y más tarde un mensajero, anuncia que Agamenón, jefe de las fuerzas griegas, vuelve a Argos, su patria, después de haber vencido en la guerra de Troya. Clitemnestra, su esposa, aguarda no muy felizmente la llegada del marido, ya que jamás le perdonó que sacrificara a su hija Ifigenia, y durante la ausencia de Agamenón ha mantenido relaciones con el rey Egisto. Cuando Agamenón llega a Argos, trae consigo a Cassandra, profetisa joven y doncella, hija de Príamo, el rey de la vencida Troya, condenada a ser su esclava. Clitemnestra, sumida en el odio por su marido y los celos por Cassandra, acaba asesinando a ambos y reinando con Egisto en Argos. El "Agamenón" es una obra de gran tensión dramática, esta tensión se mantiene siempre. Al final de la obra, una altiva Clitemnestra, cuchillo en mano, se ennoblece de haber llevado a cabo la venganza del sacrificio de su hija lo cual jamás perdonó al esposo. Aparecerá en esos momentos el nombre de Orestes, el hijo de Clitemnestra y Agamenón, para enlazar esta obra con la siguiente.
Coéforas (Χοηφόροι) Seis años después de lo acaecido en la tragedia "Agamenón", Orestes vuelve a Argos (marchó de allí tras el asesinato de su padre a manos de su madre Clitemnestra) para tomar venganza pues un mandato del dios Apolo le obliga a ello. Electra y Orestes, ambos hermanos, se reconocen y deciden tramar un plan para el asesinato de la madre y vengar así al padre Agamenón. Orestes se introduce en el palacio fingiendo ser un profeta que viene a anunciar su propia muerte a Electra. Una vez en el palacio mata a Egisto y a su madre. Un coro de mujeres ofrece honras fúnebres al sepulcro de Agamenón, son las coéforos. Mientras la figura de una Clitemnestra altiva y justiciera, vengadora de la muerte de la hija se nos presenta en la primera tragedia, en ésta segunda Clitemnestra es presentada como indigna y malvada. Orestes, que cometerá un crimen no peor que el que cometiera su madre, es visto con ojos compasivos y comprensivos y, aunque previo a la realización de los asesinatos, Orestes duda, lo cierto es que acaba convenciéndose de ejecutar el asesinato cuya justificación es el amor a un padre asesinado y traicionado.
Las Euménides (Ευμενίδες) Las Erinias, castigadoras de los criminales, persiguen a Orestes que se ha refugiado en el templo de Apolo en Delfos. El dios ha aconsejado a Orestes que marche a Atenas, donde será juzgado justamente. Al llegar a Atenas, la diosa Atenea le dice que ha de ser juzgado por jueces atenienses, y así ocurre. Los jueces determinan que tan horrorosos son los crímenes de Orestes como los que cometiera su madre, Clitemnestra, por lo que Orestes es absuelto. Atenea, una vez celebrado el juicio, aplaca la furia de las Erinias que se convierten en seres buenos llamados Euménides.
Se trata de una obra que vino a recordar al público griego que las diferencias entre ellos y los espartanos debían atajarse de una forma humana, que los hechos acaecidos en el pasado debían juzgarse sabiamente y alcanzar una buena solución.
La Orestíada (que significa "las cosas de Orestes", su personaje principal) viene a ser la concatenación de los crímenes de una familia, los Atridas, sujetos al destino, al hado o fatum funesto. El coro tiene momentos de lirismo perfecto, y los diálogos son tensos y majestuosos. Es la única de las tragedias existentes preocupada por el orden democrático emergente. Cuando Atenea crea el tribunal y convoca a sus “mejores ciudadanos” para juzgar el primer caso de homicidio, alude a este acontecimiento en que, por primera vez en la historia griega, el orden cívico general quedó a disposición del demos. La interpretación habitual de la obra celebra la transición del caos al orden, de la oscuridad a la luz, de la perversión a la “normalidad”. El principio masculino racional y creativo de los pactos religiosos libres triunfa sobre lo que es femenino, heredado del pasado, natural y local. Es Clitemnestra quien inicialmente implica la disgregación de los roles genéricos con la inseguridad del lenguaje, mediante su certero engaño a Agamenón. Clitemnestra permuta lo privado por lo público, lo femenino por lo masculino, y asi obtiene poder por su astuta manipulación del lenguaje. Pero, en realidad, el conflicto entre hombres y mujeres no comienza con la conspiración de Clitemnestra para asesinar a Agamenón. Típicamente, los actos de Clitemnestra están sobredeterminados: Primero, está la antigua maldición de la Casa de Atreo. Luego, el secuestro de Helena, una violación de la hospitalidad que desencadena la costosa guerra de Troya, cuya realización requirió que Agamenón sacrificara a Ifigenia, un perverso sacrificio para aplacar a una Artemisa encolerizada con Zeus. Finalmente, está el fallido intento de seducción de Casandra por parte de Apolo, y el regreso de la profetisa troyana a Argos con el héroe conquistador. Aquí no hay verdadera clausura, ni triunfo impecable de hombres sobre mujeres, de polis sobre oikos, de nuevo sobre viejo, de elección sobre herencia ni de razón sobre pasión. A través de la figura de Atenea aprendemos que los límites que constituyen el lenguaje y la sociedad siempre se transgreden. Atenea juega con el sentido alternante y multívoco de la noción de Justicia. Es precisamente esta ambigüedad del sentido de diké lo que permite que Atenea cree un Tribunal a pesar de la oposición de las Erinias. Si éstas exigen dike como castigo recíproco, Atenea ofrece dike como tribunal, como juicio legal e intimida, efectivamente, a las Erinias con esos términos cambiantes cuando dice: “Queréis que os llamen justas, no sólo obrar con justicia” (430). Atenea, además, persuade a las Erinias de aceptar el veredicto final del juicio contra Orestes, a cambio de su nuevo lugar como Benefactoras de la ciudad y deidades protectoras del Areópago. La victoria de Atenea es pues una victoria de la retórica persuasiva.
Prometeo encadenado: fecha incierta (texto griego aquí) – ¿fue realmente Esquilo su autor?
Tras haber arrebatado el fuego a los dioses y haberlo entregado a los hombres, Prometeo es encadenado, por mandato de Zeus, en un peñasco abandonado, cercano al mar. Prometeo lamenta su suerte cuando aparecen las ninfas oceánides y el propio Océano para aconsejarle que acate el castido de Zeus. Más tarde aparece Ío, hija de Ínaco, y Prometeo le desvela un secreto: nacerá un día Heracles (Hércules), familiar lejano de Ío y héroe destinado a salvar a Prometeo de su condena. Zeus quiere enterarse de este secreto y para ello enviará a Hermes; sin embargo Prometeo jamás revelará el secreto al dios alado. Zeus entonces envía su furia y el peñasco donde estaba Prometeo se resquebraja, dejando caer a Prometeo en el vacío.
Estamos en mito alejado de los hombres, sólo se trata de dioses y divinidades, no hay pasión humana, lo que resulta, ciertamente, desconcertante. Ya que los personajes son de una naturaleza muy superior a la humana, el lenguaje de éstos es mucho más elevado y solemne. Sin embargo, la humanidad está "implícita" y parece acongojarse con Prometeo por ser la causa de su condena Prometeo, la divinidad que tanto hizo por ella, de ahí la gran humanidad de esta tragedia.
En su Prometeo encadenado, Esquilo nos describe cómo Prometeo es llevado por Fuerza, Violencia y Hefesto a la cima del monte donde permanecerá encadenado por haber sido compasivo con los humanos. Allí, Prometeo desafía a Zeus, que aparece retratado como un injusto y despótico dios ya que, entre otros favores, Prometeo le fue de gran ayuda en su lucha contra los Titanes. De todas maneras, aunque sabe que se avecinan tiempos de dolor y humillación, está tranquilo pues, gracias a sus habilidades premonitorias, está seguro de que al final será liberado y tan solo le preocupa el que sus enemigos le vean en situación tan desfavorecida.
En un momento dado, Prometeo enumera los bienes que nos proporcionó a los humanos y la verdad es que no son pocos:
"Pero oídme las penas que había entre los hombres y cómo a ellos, que anteriormente no estaban provistos de entendimiento, los transformé en seres dotados de inteligencia y señores de sus afectos"
"Hablaré, aunque no tenga reproche alguno que hacer a los hombres. Solo pretendo explicar la benevolencia que había en lo que les di"
"En un principio, aunque tenían visión, nada veían, y, a pesar de que oían, no oían nada, sino que, igual que los fantasmas de un sueño, durante su vida dilatada, todo lo iban amasando al azar"
"No conocían las casas de adobes cocidos al sol, ni tampoco el trabajo de la madera, sino que habitaban bajo la tierra, como las ágiles hormigas, en el fondo de grutas sin sol"
"No tenían ninguna señal para saber que era el invierno, ni de la florida primavera, ni para poner el seguro los frutos del fértil estío. Todo lo hacían sin conocimiento, hasta que yo les enseñé los ortos y ocasos de las estrellas, cosa difícil de conocer. También el número, destacada invención, descubrí para ellos, y la unión de las letras en la escritura, donde se encierra la memoria de todo, artesana que es madre de las Musas. Uncí el primero en el yugo a las bestias que se someten a la collera y a las personas, con el fin de que substituyeran a los mortales en los trabajos más fatigosos y enganché al carro el caballo obediente a la brida, lujoso ornato de la opulencia. Y los carros de los navegantes que, dotados con alas de lino, surcan errantes el mar, ningún otro que yo los inventó"
"Y después de haber inventado tales artificios –¡desdichado de mí!– para los mortales, personalmente no tengo invención con la que me libre del presente tormento…"
"Mas te extrañarás si oyes lo que falta: qué artes y recursos imaginé. Lo principal: si uno caía enfermo, no tenía ninguna defensa, alguna cosa que pudiera comer, untarse o beber, sino que por falta de medicina, se iban extenuando, hasta que yo les mostré las mixturas de los remedios curativos con los que ahuyentan toda dolencia. Clasifiqué las muchas formas de adivinación y fui el primero en discernir la parte de cada sueño que ha de ocurrir en la realidad…"
"Bajo la tierra hay metales útiles que estaban ocultos para los hombres: el cobre, el hierro, la plata y el oro. ¿Quién podría decir que los descubrió antes que yo? Nadie –bien lo sé–, a menos que quiera decir falsedades.
"En resumen, apréndelo todo en breves palabras: los mortales han recibido todas las artes de Prometeo".
En cuanto a los rasgos de su teatro, cabe destacar los siguientes:
Aumentó el número de actores de uno a dos; ello permitió dar más importancia al diálogo.
El elemento fundamental de sus obras es el coro, integrado por doce coreutas, que viene a ocupar casi la mitad de cada una de sus obras. Ello hace que la acción en sus obras sea lenta, al estar subordinados los diálogos entre los actores a los cantos líricos del coro.
Hizo abundante uso de la trilogía: tres obras que desarrollan en conjunto un solo tema.
Utilizó en sus obras las μηχαναί, especie de maquinaria teatral que permitía una puesta en escena espectacular: por ejemplo, el que un dios como Hermes apareciera en escena volando. Este tipo de técnicas fueron utilizadas posteriormente tanto en la tragedia como en la comedia.
El teatro de Esquilo manifiesta un hondo sentimiento religioso y una gran preocupación por los eternos problemas del hombre. En él, como en toda la tragedia griega, es central el tema de justicia (Δίκη) y su relación con la Μοῖρα, lo que el Destino ha reservado al hombre, que al ser superado por éste provoca la ὕβρις (la insolencia, la soberbia), que trae inevitablemente el castigo de Δίκη. En contrapartida, Esquilo propone la σωφρωσύνη (la prudencia, la sensatez) como ideal de vida.
Empleó una lengua y un estilo elevados, alejados de lo cotidiano, sobre todo para sus héroes y dioses. No obstante, para caracterizar mejor a sus personajes extranjeros les hace emplear un lenguaje inusual, mezcla de griego y expresiones y palabras extranjeras.
SÓFOCLES
Σοφοκλής (Sophoklés), natural del demo ático de Colono el Hípico, hoy parte de Atenas, vivió entre el 496 - 406 a. C; de familia acomodada, su vida coincidió con el “siglo de Pericles” y con la guerra del Peloponeso, que supuso el fin de la hegemonía ateniense sobre Grecia. Participó activamente en la vida pública de Atenas (llegó a ser estratego) y mantuvo estrecha amistad con la élite intelectual y política de entonces. Tras su muerte fue venerado como héroe.
Fue un hombre de carácter amable y conciliador; hombre de sociedad, relacionado con políticos como Cimón o Pericles; amigo personal del filósofo Arquelao -maestro de Sócrates- del pintor Polignoto, del historiador Heródoto, etc. De las noticias transmitidas, sabemos de sus dotes oratorias y de su gusto por la vida. Esta es la razón por la que, a pesar de conocer como nadie la miseria de la existencia y todas las profundidades del sufrimiento humano, dejara el recuerdo de un hombre feliz. Así nos dice el poeta cómico Frínico en esta semblanza del gran trágico: " Feliz Sófocles, que murió después de una larga vida. Hombre de suerte y talento, escribió muchas y bellas tragedias. Tuvo un bello fin, sin haber sufrido mal alguno"
La lista epigráfica de los triunfadores en las Dionisias registra 18 triunfos de Sófocles y en todas las restantes ocasiones quedó en segundo lugar. Nunca fue tercero, y el número de participantes llegó a ser considerable.
1. CONTEXTO HISTÓRICO
Εl teatro griego es prácticamente un fenómeno ateniense: al Ática pertenecen los autores principales y en Atenas era donde tenían lugar la mayoría de las representaciones. De otro lado, el período de máximo esplendor de la tragedia y la comedia griega fueron los siglos V y primera mitad del IV a.C., la época clásica, y su vida estuvo vinculada con los avatares por los que pasó la democracia ateniense.
Fueron dos los factores que harían de Atenas la ciudad hegemónica de la Hélade:
Pericles supo aprovechar las posibilidades de convertir abiertamente Atenas en dueña del Egeo. Consiguió dinero para el engrandecimiento de la ciudad: la embelleció con la construcción del Partenón y otros edificios que encierra su acrópolis y convirtió Atenas en el centro de la vida intelectual y artística del momento ya que las riquezas atrajeron a artistas y pensadores como los sofistas que cobraban por sus clases: la oratoria pasaría a ser muy importante como elemento de persuasión en las Asambleas.
En este contexto, pues, se desarrolla este genuino fenómeno ateniense.
2. DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS
El término " teatro" con el que en la actualidad designamos tanto al género literario dramático como al espacio físico donde se llevan a cabo las representaciones de las obras teatrales, procede de la palabra griega θέατρον (theatron). Cada palabra tiene su historia, dicen los filólogos, y el theatron griego no es la excepción. En sus orígenes, θέατρον venía a significar "lugar donde se mira" o bien "lo que se mira", pues se trata de un sustantivo creado a partir del verbo θεάομαι (ver, mirar, contemplar, observar). Así, lo que en un principio significaba "el lugar" donde se mira algo, que era el θέατρον (lo que se mira) también terminó significando "el conjunto de espectadores" y, aún más, pasó a denominar un género literario basado en la representación donde los espectadores contemplan algo (el θέατρον) que es lo contemplado (el θέατρον) en un lugar para contemplar (el θέατρον): el teatro.
La organización de las representaciones corría a cargo del Estado: las tragedias y los dramas satíricos dependían del arconte epónimo y las comedias del arconte basileus.
El marco de todas las representaciones era el teatro de Dioniso. Construido durante el siglo VI a.C., fue el mayor teatro de la antigua Grecia, situado a los pies de la parte norte de la Acrópolis de Atenas. Dedicado como su nombre indica al dios de las viñas y del teatro, Dioniso, inicialmente se representaban en honor del dios
rezos alrededor del altar y los espectadores se sentaban a los lados, hasta que fue evolucionando a las tragedias
clásicas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. La asistencia estaba abierta tanto a atenienses como a extranjeros. La entrada valía dos óbolos por persona y día, siendo gratuita para los más pobres.
Los edificios teatrales más primitivos se componían de unas estructuras de madera que se montaban para cada representación. Los teatros estables de piedra sólo se hicieron a partir del siglo IV a.C., siendo el mejor conservado de todos el de Epidauro.
Un teatro griego estaba constituido por:
Por último, los actores y miembros del coro eran siempre hombres, que, obviamente, también desempeñaban los papeles femeninos. Todos llevaban máscaras (πρόσωπον) literalmente “cara”), salvo el auletes o flautista, que tocaba siempre a la vista del público.
Las máscaras cubrían toda la parte delantera de la cabeza y llevaban pelucas pegadas. En cuanto al vestuario, parece que la túnica con mangas era un rasgo típico del vestuario teatral. Los trajes del actor de tragedia eran más lujosos y ostentosos que los del actor cómico.
El teatro griego se componía de tres géneros: TRAGEDIA, COMEDIA y DRAMA SATÍRICO.
Cuando los griegos iban al teatro, ya les ran conocidos los temas que iban a ver representados, pues la mayoría procedía de leyendas y mitos. Los héroes de la Ilíada o los personajes de los ciclos legendarios de las ciudades de Micenas o Argos y de la ciudad de Tebas eran los protagonistas de las tragedias en las que el poeta proponía un nuevo punto de vista sobre ellosLA TRAGEDIA
Así pues, derivada de la épica homérica y de otras leyendas, la temática de la tragedia griega se basa, principalmente, en dos ciclos:
- el ciclo de Micenas o de Argos y
- el ciclo de Tebas
La tragedia ponía en escena los grandes problemas del hombre -el destino, la libertad, el amor, la muerte, la angustia, el papel de los dioses-, lejos de las cuestiones de la vida cotidiana, a través de personajes que solían ser héroes (en el sentido tradicional) y dioses y cuyos temas procedían del mito. Solía plantearse una situación dolorosa que, normalmente, sólo se superaba por medio del horror, la desgracia y la muerte. Todo en ella era elevado, majestuoso, solemne, incluida la lengua utilizada. La tragedia, pues, escenifica un problema humano, generalmente un conflicto entre el individuo y la sociedad, entre el hombre y su entorno familiar o entre el ser humano y alguno de los dioses. Este conflicto se plantea siempre ejemplarizado en un personaje del mito griego, a excepción de la obra Los Persas de Esquilo, única obra basada en un hecho histórico. Estos personajes procedentes del mito se pueden dividir entre protagonistas y antagonistas y junto a ellos aparecen otros que carecen de nombre: sirvientes, nodrizas, esclavos y mensajeros. El plantel se completa con los personajes divinos.La tragedia se nutre temáticamente de los antiguos ciclos legendarios (troyano, tebano, Jasón, Heracles…), sin embargo esto no impide que se traten asuntos de la máxima actualidad que preocupaban a los ciudadanos; de ahí se desprende la función catártica (κάθαρσις) que Aristóteles atribuía a la tragedia en su Poética: la catarsis considerada como “purificación” emocional, corporal, mental y religiosa que los espectadores experimentaban mediante la experiencia de la compasión y el miedo. Según Aristóteles, la catarsis es la facultad de la tragedia de redimir (o "purificar") al espectador de sus propias bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra, y al permitirle ver el castigo merecido e inevitable de éstas; pero sin experimentar dicho castigo él mismo. Al involucrarse en la trama, la audiencia puede experimentar dichas pasiones junto con los personajes, pero sin temor a sufrir sus verdaderos efectos. De modo que, después de presenciar la obra teatral, se entenderá mejor a sí mismo, y no repetirá las acciones que llevaron a los personajes a su fatídico final. En la tragedia griega, el motivo principal del infortunio es casi siempre la ὕβρις, o el orgullo desmedido que hace creer a los mortales superiores a los dioses. Dicha ὕβρις es considerada como la causa fundamental de todos los infortunios. De este modo, pues, la tragedia alecciona y enseña al espectador respecto a los valores de la religión clásica. La catarsis es, pues, el medio por el cual los espectadores pueden evitar caer en dicha hybris
LA COMEDIA
El DRAMA SATÍRICO
Era también de tema legendario y heroico, como el de la tragedia, sólo que al ser interpretado por un coro de sátiros (seres con apariencia animal) producía un efecto cómico. Su relación con la tragedia era tal que no constituía un género teatral independiente y sus autores eran los mismos que los de ésta.
Εl drama satírico es el género del teatro griego que peor conocemos por ser el género peor documentado:
- - frente a las 32 tragedias transmitidas por los códices,
- - frente a las 11 comedias transmitidas por la misma vía,
- - sólo conservamos un único drama satírico íntegro, el Cíclope de Eurípides.
Empezamos recordando que el drama satírico recibía su nombre del coro de sátiros, que figuraba regularmente en estas obras:- Los sátiros eran divinidades de la naturaleza, mezcla de hombre y cabra, análogos a los silenos. Junto al coro de sátiros, es característica la presencia de Sileno: personaje individual, vinculado al coro, que actúa como un elemento intermedio entre los personajes y el coro. Sileno, con mayúscula, es, por tanto, un personaje habitual en el drama satírico. Sátiros y Sileno se hallan además bajo el patrocinio del dios Dioniso, a quien sirven.
Cuando los sátiros aparecían en los dramas seguían caracterizados con todos los vicios que se le atribuyen habitualmente a su especie: fanfarronería, lujuria y cobardíaPor ello tiene tanta autonomía respecto al coro que puede incluso aparecer solo en escena, según ocurre en el prólogo del Cíclope, vv. 1-17 (Sileno, solo en escena; después entrará el coro):
Infinitos trabajos me das, Bromio, tanto hoy
como cuando era joven, de cuerpo vigoroso;
primero al dejar tú, por Hera enloquecido,
a las ninfas silvestres que te habían criado;
luego en la lucha contra los terrígenas, donde
a tu diestra, escudero siendo tuyo, maté
a Encélado acertándole con mi lanza, que en plena
rodela a herirle fue; mas ¿no será esto un sueño?
No, por Zeus, que mostré sus despojos a Baco.
Pero ahora soporto fatigas aun peores;
pues Hera a los piratas tirrenos alzó
contra ti para que fueses vendido en lejanas tierras.
Y, al enterarme yo, me embarqué con mi prole
en pos de ti. Yo mismo, sentado en lo más alto
de la popa, el bajel de dos filas de remos
regía y en los bancos mis hijos la mar glauca
de espumas blanqueaban buscándote, señor.
(Trad. de M. Fernández Galiano, adaptada)
A pesar de estas diferencias, las semejanzas entre tragedia y comedia eran muchas. Ambas tenían relación con el culto al dios Dioniso, sobre todo la comedia, de modo que se representaban en las fiestas en honor de este dios, las tragedias y los dramas satíricos durante las Grandes Dionisias, en el mes Elaphebolión (marzo), y las comedias durante las Leneas, en el mes Gamelión (enero); las representaciones tenían lugar en el teatro de Dioniso. Ambas estaban escritas en verso e incluían música y danza. En ambas intervenían actores, entre dos y tres, y un coro, integrado por entre doce y quince coreutas, dirigidos por un corifeo o jefe del coro. Su lengua era básicamente el ático, para las partes en que intervenían los actores, y el dorio, para las partes corales (sobre todo la tragedia). La tragedia incorpora también elementos de la lengua épica. Por último, ambas empleaban máscaras y un vestuario especial para caracterizar a los actores, eso sí, con rasgos diferentes según el género; era característico el uso del coturno, un tipo de zapato alto, para hacer más altos a los actores y darles mayor solemnidad.
3. ORÍGENES DEL TEATRO GRIEGO
Hacia el siglo V a.C. se celebraban en Atenas durante la primavera unas fiestas llamadas "Grandes Dionisias" en honor al dios Dionisos en las que ya había representaciones teatrales, especialmente tragedias, y más tarde se fueron incluyendo comedias y dramas satíricos en su repertorio. Las fiestas comenzaban con una especie de procesión en honor al dios en las que un sacerdote montando en un barco y acompañado por flautistas representaba a Dionisos. Al comienzo de las fiestas se ofrecía un sacrificio a Asclepio y se realizaba una prueba preliminar de los dramaturgos que aspiraban a competir con sus obras en los concursos dramáticos. Se realizaba una procesión que transportaba la estatua de Dioniso Eleutherios –“el dios de Eleutera” - nombre comporta el significado de “libertad”- desde su templo, al sur de la Acrópolis, hasta un pequeño santuario en el bosque Academo. Dicha procesión seguramente representaría el traslado original de la imagen del dios desde Eleutera –población beocia- hasta Atenas. Las vírgenes transportaban cofres dorados con ofrendas y al llegar al altar, coros de jóvenes cantaban himnos y plegarias al dios. Posiblemente este era el momento en el que se realizaban las ofrendas. El protagnosimo de este acto lo tenía el arconte-rey. Se realizaban súplicas en favor del país y en el trayecto de regreso quizás la estatua era acompañada por grupos de jóvenes que realizaban acciones jocosas. La estatua se situaba en un lugar del teatro, desde el que presidía las las representaciones dramáticas y competiciones musicales. Esta era una celebración pública.
Por el contrario, el culto dionisíaco que abocaba habitualmente en forma de orgía, consistente en una danza en plena embriaguez mística, muchas veces violenta, se celebraba en casas privadas.
El ritual que rodea a la celebración dionisíaca ha sido señalado como el origen del teatro griego: quizás cantos dionisíacos serían interpretados por coros que intervenían de forma alternante. Según Heródoto, un tal Arión sería el responsable de llamar al canto dionisíaco con el nombre de “ditirambo” y seguramente también fue él quien introdujo el argumento en la tragedia.
En las Grandes Dionisias de año 535 a.C. en, Tespis resulta ganador del certamen dramático.
Las fiestas duraban varios días. Previamente la ciudad escogía tres o cuatro poetas para que durante esos días representaran sus obras teatrales; generalmente presentaban una tetralogía (tres tragedias - una trilogía - y un drama satírico), y el público decidía, tras ver las obras, cuál de los poetas merecía ser ganador. Posteriormente se fue introduciendo una comedia al final de las fiestas.
Cuando Esquilo , el primero de los tres grandes trágicos, llega al teatro, éste ya es una práctica totalmente desarrollada y Esquilo se sirve de un protagonista y de un deuteragonista. Es Esquilo quien lleva este tercer personaje a la obra lo que le procura innumerables y nuevas posibilidades (obsérvese que en las obras de Esquilo nunca hay más de tres personajes juntos en escena). A pesar de las introducciones de los autores que van llegando, el teatro sigue manteniendo ciertos aspectos del ditirambo que nunca desaparecerán como es el coro o el altar en medio de la orquestra.
Respecto al origen, dos son las teorías al respecto:
1) Para algunos autores, tragedia y comedia tuvieron orígenes diferentes: la tragedia –y el drama satírico- derivaría del, ditirambo canto en honor de Dioniso, y la comedia de los cantos fálicos, cantos entonados durante unas procesiones, en honor también de Dioniso, en que se portaba un falo, símbolo de la fecundidad, en medio de cantos y danzas. Esta teoría es la más tradicional y parte de Aristóteles.
(Περί ποιετικής)
"Es, pues, la tragedia, imitación de una acción esforzada y completa, con cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies en las distintas partes, actuando los personajes y no mediante relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones. Entiendo por lenguaje sazonado el que tiene ritmo, armonía y canto, y por con las especies separadamente, el hecho de que algunas partes de realizan sólo mediante versos, y oras, en cambio, mediante el canto".
Para explicar la etimología de la palabra tragedia, τραγῳδία (τράγος ”macho cabrío” y ᾠδή ”canto” > “canto del macho cabrío”), se supone que el coro que cantaba el ditirambo debía estar formado por sátiros disfrazados de machos cabríos (τράγοι)
Respecto a la comedia, Aristóteles la deriva de κῶμος (κωμῳδία "cortejo que cantaba en las fiestas dionisíacas").
2) Para otros autores, ambos géneros derivan de κῶμος, cortejos que cantaban y danzaban durante una procesión religiosa. La tragedia derivaría de ciertos κῶμοι que cantaban a héroes y en los que intervenían ciertos actores especializados, los τραγῳδοί. La comedia se habría creado después, tomando como punto de partida la tragedia y sirviéndose de rituales y temas no empleados por los “trágicos”
Frente a la disparidad de opiniones, lo que sí parece cierto es que tragedia y comedia deben proceder de coros que cantaban y danzaban como parte del ritual del culto a Dioniso, y que en un cierto momento se especializaron: unos tomaron como temas de sus cantos el sufrimiento del héroe mítico (la tragedia) y el otro basó su actuación en motivos “cómicos”, con el único objetivo de producir la risa. Obviamente, en algún momento algún miembro -un coreuta- debió pasar a recitar, y no sólo a cantar, adoptando el papel de actor. A partir de ese momento comienza su andadura el teatro griego.
4. PRINCIPALES AUTORES DE LA TRAGEDIA GRIEGA
ESQUILO
- la caída de la tiranía (510)
- las reformas de Clístenes (508 - 507)
- las Guerras Médicas, primera y segunda (490, Maratón – 480, Termópilas y Salamina; 479, Platea); Esquilo intervino directamente en Maratón y Salamina
- la democracia radical de Efialtes (461)
Esquilo participó asimismo de la vida pública de Sicilia: fue invitado por Hierón I de Siracusa a acudir a su corte y componer un drama con ocasión de la fundación de la nueva ciudad de Etna.Falleció en Sicilia en 456.
De las 70 ó 90 tragedias que se le atribuían en la Antigüedad a Esquilo, sólo conservamos las siete canónicas, cuya ordenación cronológica es ésta:
Esta obra, que anda desligada del tema mitológico o legendario, narra un acontecimiento histórico en el que el mismo Esquilo llegó a participar: la batalla de Salamina. Pero lo relata desde el punto de vista de los vencidos que, ya sin ánimo de venganza, fatigados y entristecidos, se impresionan ante el patriotismo mostrado por Grecia. Los dioses no aparecen, pero observan los acontecimientos.
El ejército de Argos ( en el que milita Polinices, hijo de Edipo y Yocasta) tiene cercada la ciudad de Tebas, gobernada injustamente por el hermano de Polinices: Eteocles. Un mensajero informa al gobernante de Tebas que la ciudad es asediada por siete capitanes cada uno de los cuales está situado en una de las siete puertas de la ciudad. Eteocles dispone otros 7 capitanes de Tebas para salvaguardar la ciudad. Los dos hermanos, militantes de bandos contrarios, se enfrentarán en la séptima puerta dándose muerte mutuamente.
Los magistrados de Tebas decidirán no dar honras fúnebres al cadáver de Polinices por haber luchado contra su patria y ordenan dejar su cadáver a la intemperie para que sea devorado por las aves. Pero Antígona, también hija de Edipo e Yocasta y hermana de Polinices y Eteocles, se pronunciará contra esta decisión de los magistrados.
Eteocles se alza como el defensor de la patria. Cuando se dirige a luchar contra su hermano, es consciente de la desgracia que se le avecina, pero acepta su sino ya que nada se puede hacer contra el designio divino. A Eteocles se le ha considerado el personaje más logrado del teatro griego, en su grandeza. Polinices, por el contrario, se alza como el traidor, a pesar de lo cual su hermana, Antígona, pretenderá enterrar a su hermano dignamente.
El hecho de que la acción de esta obra sea tan lenta y leve nos hace suponer que mantendría algún tipo de "simbología" en el concepto general de la trilogía presentada por Esquilo al concurso. Probablemente la última obra de esta trilogía (no conservada) trataría de una de las danaides en concreto, Hipermestra, única entre ellas que no siguió el consejo materno de asesinar al esposo en el lecho conyugal; ésta es alabada por Esquilo
Esta tragedia tiene un final feliz, algo infrecuente en el género.
La obra plantea un problema de derecho religioso, que será resuelto democráticamente: ¿tiene derecho el rey de Argos a exponer a su pueblo a una guerra, por ayudar a unas fugitivas? Ante las dudas del rey y los temores y esperanzas de las Danaides, elementos que constituyen el núcleo central de la tragedia, son los ciudadanos de Argos los que deciden conceder el asilo suplicado y afrontar las consecuencias que puede acarrear tan valiente decisión.
Ahora bien, cuando se representó esta tragedia, la ciudad de Argos, aliada de Atenas, acababa de sufrir una gran derrota. Por ello, cualquier alusión a su pasada grandeza suscitaba la simpatía de los espectadores atenienses.
La obra es, en resumen, un verdadero canto a la democracia y a la libertad, ideales excelsos del pueblo griego.
Es la única de las trilogías de Esquilo que ha llegado completa a la actualidad.
Agamenón (Αγαμέμνων)
Un vigía, y más tarde un mensajero, anuncia que Agamenón, jefe de las fuerzas griegas, vuelve a Argos, su patria, después de haber vencido en la guerra de Troya. Clitemnestra, su esposa, aguarda no muy felizmente la llegada del marido, ya que jamás le perdonó que sacrificara a su hija Ifigenia, y durante la ausencia de Agamenón ha mantenido relaciones con el rey Egisto. Cuando Agamenón llega a Argos, trae consigo a Cassandra, profetisa joven y doncella, hija de Príamo, el rey de la vencida Troya, condenada a ser su esclava. Clitemnestra, sumida en el odio por su marido y los celos por Cassandra, acaba asesinando a ambos y reinando con Egisto en Argos.
El "Agamenón" es una obra de gran tensión dramática, esta tensión se mantiene siempre. Al final de la obra, una altiva Clitemnestra, cuchillo en mano, se ennoblece de haber llevado a cabo la venganza del sacrificio de su hija lo cual jamás perdonó al esposo. Aparecerá en esos momentos el nombre de Orestes, el hijo de Clitemnestra y Agamenón, para enlazar esta obra con la siguiente.
Seis años después de lo acaecido en la tragedia "Agamenón", Orestes vuelve a Argos (marchó de allí tras el asesinato de su padre a manos de su madre Clitemnestra) para tomar venganza pues un mandato del dios Apolo le obliga a ello. Electra y Orestes, ambos hermanos, se reconocen y deciden tramar un plan para el asesinato de la madre y vengar así al padre Agamenón. Orestes se introduce en el palacio fingiendo ser un profeta que viene a anunciar su propia muerte a Electra. Una vez en el palacio mata a Egisto y a su madre. Un coro de mujeres ofrece honras fúnebres al sepulcro de Agamenón, son las coéforos.
Mientras la figura de una Clitemnestra altiva y justiciera, vengadora de la muerte de la hija se nos presenta en la primera tragedia, en ésta segunda Clitemnestra es presentada como indigna y malvada. Orestes, que cometerá un crimen no peor que el que cometiera su madre, es visto con ojos compasivos y comprensivos y, aunque previo a la realización de los asesinatos, Orestes duda, lo cierto es que acaba convenciéndose de ejecutar el asesinato cuya justificación es el amor a un padre asesinado y traicionado.
Las Euménides (Ευμενίδες)
Las Erinias, castigadoras de los criminales, persiguen a Orestes que se ha refugiado en el templo de Apolo en Delfos. El dios ha aconsejado a Orestes que marche a Atenas, donde será juzgado justamente. Al llegar a Atenas, la diosa Atenea le dice que ha de ser juzgado por jueces atenienses, y así ocurre. Los jueces determinan que tan horrorosos son los crímenes de Orestes como los que cometiera su madre, Clitemnestra, por lo que Orestes es absuelto. Atenea, una vez celebrado el juicio, aplaca la furia de las Erinias que se convierten en seres buenos llamados Euménides.
Se trata de una obra que vino a recordar al público griego que las diferencias entre ellos y los espartanos debían atajarse de una forma humana, que los hechos acaecidos en el pasado debían juzgarse sabiamente y alcanzar una buena solución.
La Orestíada (que significa "las cosas de Orestes", su personaje principal) viene a ser la concatenación de los crímenes de una familia, los Atridas, sujetos al destino, al hado o fatum funesto. El coro tiene momentos de lirismo perfecto, y los diálogos son tensos y majestuosos.
Es la única de las tragedias existentes preocupada por el orden democrático emergente. Cuando Atenea crea el tribunal y convoca a sus “mejores ciudadanos” para juzgar el primer caso de homicidio, alude a este acontecimiento en que, por primera vez en la historia griega, el orden cívico general quedó a disposición del demos.
La interpretación habitual de la obra celebra la transición del caos al orden, de la oscuridad a la luz, de la perversión a la “normalidad”. El principio masculino racional y creativo de los pactos religiosos libres triunfa sobre lo que es femenino, heredado del pasado, natural y local. Es Clitemnestra quien inicialmente implica la disgregación de los roles genéricos con la inseguridad del lenguaje, mediante su certero engaño a Agamenón. Clitemnestra permuta lo privado por lo público, lo femenino por lo masculino, y asi obtiene poder por su astuta manipulación del lenguaje. Pero, en realidad, el conflicto entre hombres y mujeres no comienza con la conspiración de Clitemnestra para asesinar a Agamenón. Típicamente, los actos de Clitemnestra están sobredeterminados: Primero, está la antigua maldición de la Casa de Atreo. Luego, el secuestro de Helena, una violación de la hospitalidad que desencadena la costosa guerra de Troya, cuya realización requirió que Agamenón sacrificara a Ifigenia, un perverso sacrificio para aplacar a una Artemisa encolerizada con Zeus. Finalmente, está el fallido intento de seducción de Casandra por parte de Apolo, y el regreso de la profetisa troyana a Argos con el héroe conquistador.
Aquí no hay verdadera clausura, ni triunfo impecable de hombres sobre mujeres, de polis sobre oikos, de nuevo sobre viejo, de elección sobre herencia ni de razón sobre pasión. A través de la figura de Atenea aprendemos que los límites que constituyen el lenguaje y la sociedad siempre se transgreden. Atenea juega con el sentido alternante y multívoco de la noción de Justicia. Es precisamente esta ambigüedad del sentido de diké lo que permite que Atenea cree un Tribunal a pesar de la oposición de las Erinias. Si éstas exigen dike como castigo recíproco, Atenea ofrece dike como tribunal, como juicio legal e intimida, efectivamente, a las Erinias con esos términos cambiantes cuando dice: “Queréis que os llamen justas, no sólo obrar con justicia” (430). Atenea, además, persuade a las Erinias de aceptar el veredicto final del juicio contra Orestes, a cambio de su nuevo lugar como Benefactoras de la ciudad y deidades protectoras del Areópago. La victoria de Atenea es pues una victoria de la retórica persuasiva.
Tras haber arrebatado el fuego a los dioses y haberlo entregado a los hombres, Prometeo es encadenado, por mandato de Zeus, en un peñasco abandonado, cercano al mar. Prometeo lamenta su suerte cuando aparecen las ninfas oceánides y el propio Océano para aconsejarle que acate el castido de Zeus. Más tarde aparece Ío, hija de Ínaco, y Prometeo le desvela un secreto: nacerá un día Heracles (Hércules), familiar lejano de Ío y héroe destinado a salvar a Prometeo de su condena. Zeus quiere enterarse de este secreto y para ello enviará a Hermes; sin embargo Prometeo jamás revelará el secreto al dios alado. Zeus entonces envía su furia y el peñasco donde estaba Prometeo se resquebraja, dejando caer a Prometeo en el vacío.
Estamos en mito alejado de los hombres, sólo se trata de dioses y divinidades, no hay pasión humana, lo que resulta, ciertamente, desconcertante. Ya que los personajes son de una naturaleza muy superior a la humana, el lenguaje de éstos es mucho más elevado y solemne. Sin embargo, la humanidad está "implícita" y parece acongojarse con Prometeo por ser la causa de su condena Prometeo, la divinidad que tanto hizo por ella, de ahí la gran humanidad de esta tragedia.
En su Prometeo encadenado, Esquilo nos describe cómo Prometeo es llevado por Fuerza, Violencia y Hefesto a la cima del monte donde permanecerá encadenado por haber sido compasivo con los humanos. Allí, Prometeo desafía a Zeus, que aparece retratado como un injusto y despótico dios ya que, entre otros favores, Prometeo le fue de gran ayuda en su lucha contra los Titanes. De todas maneras, aunque sabe que se avecinan tiempos de dolor y humillación, está tranquilo pues, gracias a sus habilidades premonitorias, está seguro de que al final será liberado y tan solo le preocupa el que sus enemigos le vean en situación tan desfavorecida.
En un momento dado, Prometeo enumera los bienes que nos proporcionó a los humanos y la verdad es que no son pocos:
- "Pero oídme las penas que había entre los hombres y cómo a ellos, que anteriormente no estaban provistos de entendimiento, los transformé en seres dotados de inteligencia y señores de sus afectos"
- "Hablaré, aunque no tenga reproche alguno que hacer a los hombres. Solo pretendo explicar la benevolencia que había en lo que les di"
- "En un principio, aunque tenían visión, nada veían, y, a pesar de que oían, no oían nada, sino que, igual que los fantasmas de un sueño, durante su vida dilatada, todo lo iban amasando al azar"
- "No conocían las casas de adobes cocidos al sol, ni tampoco el trabajo de la madera, sino que habitaban bajo la tierra, como las ágiles hormigas, en el fondo de grutas sin sol"
- "No tenían ninguna señal para saber que era el invierno, ni de la florida primavera, ni para poner el seguro los frutos del fértil estío. Todo lo hacían sin conocimiento, hasta que yo les enseñé los ortos y ocasos de las estrellas, cosa difícil de conocer. También el número, destacada invención, descubrí para ellos, y la unión de las letras en la escritura, donde se encierra la memoria de todo, artesana que es madre de las Musas. Uncí el primero en el yugo a las bestias que se someten a la collera y a las personas, con el fin de que substituyeran a los mortales en los trabajos más fatigosos y enganché al carro el caballo obediente a la brida, lujoso ornato de la opulencia. Y los carros de los navegantes que, dotados con alas de lino, surcan errantes el mar, ningún otro que yo los inventó"
- "Y después de haber inventado tales artificios –¡desdichado de mí!– para los mortales, personalmente no tengo invención con la que me libre del presente tormento…"
- "Mas te extrañarás si oyes lo que falta: qué artes y recursos imaginé. Lo principal: si uno caía enfermo, no tenía ninguna defensa, alguna cosa que pudiera comer, untarse o beber, sino que por falta de medicina, se iban extenuando, hasta que yo les mostré las mixturas de los remedios curativos con los que ahuyentan toda dolencia. Clasifiqué las muchas formas de adivinación y fui el primero en discernir la parte de cada sueño que ha de ocurrir en la realidad…"
- "Bajo la tierra hay metales útiles que estaban ocultos para los hombres: el cobre, el hierro, la plata y el oro. ¿Quién podría decir que los descubrió antes que yo? Nadie –bien lo sé–, a menos que quiera decir falsedades.
- "En resumen, apréndelo todo en breves palabras: los mortales han recibido todas las artes de Prometeo".
(450-506. Esquilo. Biblioteca Básica Gredos. Madrid, 2000. Traducción de Bernardo Perea Morales)En cuanto a los rasgos de su teatro, cabe destacar los siguientes:
SÓFOCLES
Σοφοκλής (Sophoklés), natural del demo ático de Colono el Hípico, hoy parte de Atenas, vivió entre el 496 - 406 a. C; de familia acomodada, su vida coincidió con el “siglo de Pericles” y con la guerra del Peloponeso, que supuso el fin de la hegemonía ateniense sobre Grecia. Participó activamente en la vida pública de Atenas (llegó a ser estratego) y mantuvo estrecha amistad con la élite intelectual y política de entonces. Tras su muerte fue venerado como héroe.
Fue un hombre de carácter amable y conciliador; hombre de sociedad, relacionado con políticos como Cimón o Pericles; amigo personal del filósofo Arquelao -maestro de Sócrates- del pintor Polignoto, del historiador Heródoto, etc. De las noticias transmitidas, sabemos de sus dotes oratorias y de su gusto por la vida. Esta es la razón por la que, a pesar de conocer como nadie la miseria de la existencia y todas las profundidades del sufrimiento humano, dejara el recuerdo de un hombre feliz. Así nos dice el poeta cómico Frínico en esta semblanza del gran trágico:
" Feliz Sófocles, que murió después de una larga vida. Hombre de suerte y talento, escribió muchas y bellas tragedias. Tuvo un bello fin, sin haber sufrido mal alguno"
La lista epigráfica de los triunfadores en las Dionisias registra 18 triunfos de Sófocles y en todas las restantes ocasiones quedó en segundo lugar. Nunca fue tercero, y el número de participantes llegó a ser considerable.